Realmente… ¿Amor?... eso no existe…
solo es cariño hacia una persona… eso es lo que creía, pero al parecer estaba
equivocada.
Todos hablaban de lo lindo que es
enamorarse pero aun así yo era muy solitaria, los únicos amigos que hacía solo
los veía como alguien con quien pasar el rato, entonces… ¿Qué he estado
haciendo durante estos 18 años?, así es, hace unos cuantos meses me volví mayor
de edad y entré a la universidad, pero al principio solo iba a las clases, no
hablaba con nadie, puede que pienses que soy una idiota por ello, por no
atreverme a hablar con alguien, a preguntarle como estuvo su día y cosas así de
comunes, pues sencillamente…. No podía, por más que lo intenté mis palabras no
salían, cuando me hablan solo contesto amigable pero no soy capaz de seguir una
conversación y debido a eso me sentía muy sola.
Mi nombre es Rose, no hago nada bien, no tengo talento
en nada que valga la pena, soy alguien más del promedio, tanto que no resalto,
a veces creo que la gente a mi alrededor no nota que estoy ahí… pero esta no es
una historia para hablar de lamentos, puede ser complicado pero a pesar de todo
yo soy feliz, siempre con una sonrisa en la cara hago lo que se me da la gana, evitando
molestar a otros, solo pasándola bien con un par de amigos que tengo desde hace
mucho, pero como siempre me distancié de ellos por no ser capaz de saludarlos, haciéndoles
creer que no me importan, sencillamente creo que ellos han ido olvidándome.
Entonces fue cuando ocurrió, iba de
camino a la sala principal de la institución cuando ví un peculiar cartel bastante pequeño que resaltaba por sus colores
y diseños – Coro – decía con letras bastante grandes como para cubrir la mitad
de la hoja. Entonces lo decidí, no tengo talentos pero puede ser divertido
¿no?, nada me impide no intentar… aunque… ¿lograré pasar las audiciones? Nunca he
cantado más que en la ducha ¡¿Dios?! ¿Qué puedo hacer?, estaba emocionada por
primera vez en muchos años y no entendía la razón, ¿siempre he sido así? Es algo
extraño, de todas formas… es… ¡¿MAÑANA?! ¡¡Pero yo no sé cantar!!... oh bueno….
Que puede salir mal.
Así llegó el esperado día siguiente,
miércoles, había estado viendo tutoriales en la web para cantar pero no
conseguí mucho, la verdad no estoy segura de intentarlo decía pero en el fondo
algo me impulsaba a hacerlo, y así una vez terminadas las clases me fui a buscar
el salón del coro, pero ¡¿Dónde diablos está?! Debí preguntar antes… nuevamente
estaba en un apuro, por más que daba vueltas al campus, el cual es muy grande,
no lo encontraba y ya era la hora indicada, creo que voy a rendirme, esas palabras
cruzaron por mi cabeza, después de todo solo es un grupo con muchas personas… ¿no
es lo que estoy evitando? Esto es una tontería. Lo dije, sentada a orillas de
la escalera que llevaba hacia las salas, ya no quedaba mucha gente en los
alrededores y estaba cansada. Ahora con los ojos cerrados, rendida ante la
problemática apareció un gato, realmente tengo una debilidad con los gatos, así
que no dudé en agacharme y comenzar a llamarlo pero no se inmutó por lo que decidí
acercarme, a lo que obviamente comenzó a retroceder. Inmersa en mi mundo seguí siguiéndolo
hasta llegar casi a la salida del campus, el gato dobló por un callejón y lo
perdí de vista, eso fue una pérdida de tiempo, o al menos eso creí pero me di
cuenta de que no conocía ese lugar, era un pasillo largo y estrecho a la
intemperie ¿quién habría de notarlo en un lugar tan rebuscado?, comencé a
recorrerlo mientras veía los pequeños carteles hasta llegar a un salón con las
luces encendidas ‘Salón de coro’ apuntaba en la entrada, por lo que no dudé en
entrar, pasando por alto que la hora de las audiciones habían pasado hace
mucho.
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